Edwing Márquez. 10/08/2018
Dentro de la historia de la sociedad es una práctica común el contrastar los logros y las diferencias entre brechas generacionales, siempre la generación de relevo será mirada por sus antecesoras con desconfianza, y así como la profecía eterna del fin de los tiempos, la frase “en mis tiempos las cosas eran mejor” se muestra como una constante en cada pagina de la historia de la humanidad. Esta es una tendencia que se ha visto incrementada en la actualidad, teniendo a la generación denominada “millennial” como seres egoístas, narcisistas, caprichosos y renuentes al trabajo; adjetivos que causan que la sociedad actual mire con cierta desconfianza a los jóvenes a los cuales les entregará las riendas del futuro. Teniendo en cuenta estos factores es importante cuestionar si las dudas con respecto a las capacidades de esta nueva generación tienen verdaderos fundamentos o son solo el fruto de un error de perspectiva, y para aclarar dicha duda se debe partir de la siguiente pregunta: ¿Es anormal el comportamiento de los millennials?
Desde el punto de vista demográfico, los millennials pueden definirse como una cohorte generacional donde se ven anexados las personas que nacieron entre los años 1982 y los primeros años del nuevo milenio, teniendo sus individuos una edad que oscila entre los 18 y los 36 años, es decir, en una población que en su mayoría cumple con los requerimientos sociales para ser considerada adulta: individuos que aceptan responsabilidades propias y poseen independencia financiera y de toma de decisiones. Sin embargo, es en la etapa transitoria de la adolescencia a la adultez en donde, tanto los millennials como los miembros de otras generaciones poseen muchos puntos en común, ya que este periodo de transición que ocurre entre los 18 y los 29 años conocido como “adultez emergente” se caracteriza por la asunción de nuevas libertades y responsabilidades en un individuo (o una población de ellos) que cargan con una identidad recién elaborada en su adolescencia con la que buscan hacerse con un lugar en la sociedad, asumiendo comportamientos muy similares a los que la sociedad identifica en la llamada “generación del yo”.
Los inicios de la vida adulta
Según la psicología del desarrollo, puede definirse a la adultez emergente como “una etapa exploratoria, una época de posibilidades, una oportunidad para probar nuevas y diferentes formas de vida, un momento en que los jóvenes ya no son adolescentes, pero todavía no se han asentado en los roles de adulto” (Papalia, 2010) En este sentido, todas las generaciones que han tenido que enfrentarse a las exigencias de una sociedad industrializada han tenido que lidiar con diferentes expectativas de “adultez” predeterminadas y con las características socioeconómicas propias de cada época, en el caso de los millennials, deben enfrentar requerimientos como: casarse, terminar la universidad, ingresar al campo laboral para ser considerados “adultos” dentro de la cultura de lo inmediato. Mientras el mundo entero se encuentra en constante actualización debido a la gran red de conexiones actuales, el millennial se encuentra en el dilema de seguir un molde preestablecido de “lo adulto” o tomar de la sociedad hipermoderna los recursos para consolidar nuevos tópicos de adultez.
Las relaciones interpersonales del adulto emergente también se ven salpicadas por esta transición, siendo definidas por psicólogos como Erick Erickson (citado por Papalia, 2010) dentro de la crisis de Intimidad vs aislamiento, en donde el individuo busca establecer relaciones con otras personas para no permanecer aislado, pero a la vez se demanda a si mismo tiempo a solas para reflexionar sobre su vida y su futuro. Según Erickson, el aprender a lidiar con este doble requerimiento, además del compromiso que conlleva mantener relaciones interpersonales, desarrolla en la persona un sentido ético que es “la nota distintiva del adulto” (Papalia, 2010).
En conclusión, el comportamiento de los millennials es una conducta determinada por diversos factores que son comunes en muchas otras cohortes generacionales. Y es que desde los Baby Boomers hasta la generación actual cada individuo a tenido que enfrentar el constante dilema de su existencia mientras se acoplaba a los moldes de la sociedad. Sin embargo, en el caso de los millennials, estos deben de enfrentar la crisis de la adultez emergente en una sociedad de consumo masivo que peca de la idolatría de la moda y lo efímero, donde los ideales son transitorios y la identidad es tan inestable como el valor de un criptoactivo.
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@Cajadepavlov ¡Divulgando las ciencias sociales!

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